Suelo de madera: qué debes saber antes de instalarlo en tu hogar
El suelo de madera, un revestimiento de piso hecho con madera natural o reconstituida, usado para dar calidez y durabilidad a los hogares. También conocido como tarima, es una de las elecciones más comunes en casas y departamentos de Argentina, especialmente en zonas urbanas donde la estética y la resistencia importan. No es solo cuestión de estilo: un suelo de madera bien instalado puede durar décadas, pero mal cuidado se arruina en pocos años. Mucha gente lo elige por cómo se ve, pero pocos saben cómo se mantiene o qué tipo conviene según su casa.
Hay tres tipos principales: la tarima flotante, un piso de madera contrachapada con capa superior de madera real, que se encaja sin pegar al piso, ideal para departamentos porque se instala rápido y no requiere obras; la tarima maciza, madera sólida de un solo trozo, que se clava o pega directamente al piso y se puede lijar varias veces, perfecta para casas con mucho tránsito; y la tarima engineered, una mezcla de capas que combina estabilidad y apariencia de madera real, muy resistente a la humedad, útil en zonas con cambios de clima como Buenos Aires. Cada una tiene su costo, su vida útil y sus exigencias de mantenimiento. No todos los suelos de madera son iguales, y elegir mal te puede costar miles de pesos en reparaciones.
Lo que más rompe un suelo de madera no es el uso normal, sino el agua. Una fuga de caño, un piso mojado por la lluvia o limpieza con demasiada agua puede hincharse, deformarse o generar hongos. También importa el bajo de la casa: si hay humedad por capilaridad, la madera se arruina desde abajo. Por eso, antes de instalarlo, hay que revisar el piso base, usar barreras de humedad y evitar instalarlo en baños o cocinas sin protección extra. Además, la madera se expande y contrae con la temperatura: hay que dejar espacios de dilatación en los bordes, o se levantará como una ola. Muchos instaladores lo ignoran, y después el dueño paga el error.
Si ya lo tenés, el mantenimiento es sencillo: aspirar con frecuencia, limpiar con un paño ligeramente húmedo y evitar productos con cera o amoníaco. No uses trapeadores de microfibra mojados como si fueran una manguera. Y si se rayó, no lo tires: se puede lijar y volver a barnizar, pero solo si es madera maciza o engineered. La tarima flotante, en cambio, se reemplaza por panel. Saber esto te ahorra gastos innecesarios y te da poder de negociación si alguien te quiere vender un piso usado.
En las publicaciones que siguen, vas a encontrar guías reales sobre cómo elegir el tipo de madera según tu clima, cómo evitar trampas al comprarla, qué herramientas necesitas para instalarla tú mismo, y cómo reemplazar un piso dañado sin hacer una obra gigante. Todo lo que aprendiste aquí, lo verás aplicado en casos reales de hogares argentinos. No se trata de moda: es sobre hacerlo bien, una sola vez, y que te dure.