Mudanza internet: cómo cambiar tu conexión sin perder servicio ni pagar de más
Cuando te mudas, el mudanza internet, el proceso de dar de baja tu conexión en tu antigua vivienda y darla de alta en la nueva. También conocido como cambio de proveedor internet, es uno de esos trámites que nadie te avisa que puede volverse un calvario si no lo haces con tiempo y los papeles en orden. No es solo llamar al proveedor y esperar. Hay plazos, costos ocultos, y si no verificas la cobertura en tu nueva casa, te puedes quedar sin internet por días. Y no, no es lo mismo que cambiar de plan dentro del mismo servicio. Aquí hablamos de mudar la línea física, el router, el contrato, y todo lo que viene con eso.
El cambio de proveedor internet, la acción de trasladar tu servicio de una compañía a otra al mudarte. También conocido como alta internet en nueva vivienda, es más común de lo que parece. Muchos lo confunden con una simple renovación, pero si tu antiguo proveedor no llega a tu nuevo barrio, o el precio es más caro, tienes que cambiar. Y ahí empiezan los problemas: algunos te cobran por cancelación anticipada, otros te piden un nuevo depósito, y muchos no te avisan que tu router no sirve en la nueva dirección. Lo peor es cuando te mudas y descubres que el cableado no está listo, o que el técnico no puede venir en los próximos 15 días. La baja internet, el trámite formal para terminar tu contrato en la vivienda anterior. También conocido como cancelación de servicio de internet, debe hacerse con anticipación, y siempre por escrito. No basta con decirlo por teléfono. Si no lo haces bien, sigues pagando por un servicio que ya no usas. Y si no das de baja antes de mudarte, tu antiguo proveedor puede seguir cobrando hasta que lo notifiques, incluso si ya no vives allí. Por otro lado, la alta internet, el proceso de solicitar y activar el servicio en tu nueva vivienda. También conocido como contratación de internet en nueva casa, requiere que verifiques qué tecnologías están disponibles: fibra óptica, cable, DSL, o incluso 5G fijo. No todos los barrios tienen la misma cobertura, y si te aferras a tu proveedor favorito sin chequear, te vas a quedar con una conexión lenta o sin internet por semanas.
Lo que ves en los anuncios —"cambio fácil, sin trámites, internet en 24 horas"— suele ser marketing. La realidad es que necesitas al menos 10 días hábiles para hacerlo bien. Debes pedir el número de cliente de tu contrato anterior, el código de activación del router, y una carta de cancelación firmada. En la nueva casa, necesitas el número de la vivienda, el nombre del propietario (si no sos vos), y a veces hasta el plano de la instalación. Si no lo preparás, te van a cobrar por visita técnica, por reprogramación, o por "servicio urgente". Y si tenés contrato fijo, puede que te cobren una penalización por salir antes de tiempo. No es una trampa, es un detalle que muchos ignoran hasta que les llega la factura.
En la lista de artículos que sigue, encontrás guías reales de personas que ya pasaron por esto. Algunos lograron cambiar sin cortes. Otros tuvieron que dormir sin internet por tres semanas. Todos aprendieron lo mismo: no esperes a la última hora. No confíes en el vendedor. Y nunca, nunca, te mudes sin saber qué pasa con tu conexión. Aquí tenés lo que realmente funciona, lo que te pueden cobrar, y cómo evitar que te engañen en el proceso.