Transferencia servicio telefónico: qué es, cómo hacerla y qué debes saber antes de empezar
Transferencia servicio telefónico, el proceso legal de cambiar el titular de un contrato de telefonía fija o móvil sin cerrar el servicio. También conocida como cambio de titularidad, es una herramienta clave para quienes se mudan, heredan un contrato o simplemente quieren dejar de pagar por un servicio que ya no usan. No es un trámite complicado, pero muchas empresas lo hacen parecerlo para evitar perder clientes. Lo que nadie te dice es que, por ley, transferencia servicio telefónico es un derecho, no un favor.
Este proceso no solo afecta al nombre en la factura, sino también a las garantías, promociones y responsabilidades. Si compraste una casa con línea fija incluida, o te quedaste con el celular de un familiar fallecido, no podés simplemente seguir usando el servicio. Sin transferencia, sos responsable de deudas pasadas, multas por cancelación anticipada, o incluso de servicios que no pediste. Y si la empresa te dice que "no se puede hacer" o que "tenés que contratar otro plan", está incumpliendo la normativa de la Comisión Nacional de Telecomunicaciones (ENACOM).
La transferencia no es lo mismo que dar de baja y volver a contratar. En el primer caso, mantenés el número, los beneficios acumulados y el historial de servicio. En el segundo, perdés todo y empezás de cero. Mucha gente lo confunde, y termina pagando por dos servicios al mismo tiempo. Lo que necesitás es un cambio de titularidad formal, con documentación clara y firma de ambas partes. El nuevo titular debe aceptar expresamente el contrato, y el antiguo debe renunciar a cualquier responsabilidad futura. Esto no se hace por WhatsApp ni por llamada telefónica. Se hace con un formulario oficial, a veces con DNI y comprobante de domicilio.
Las compañías suelen pedir más de lo necesario: certificados de no deuda, garantías bancarias, hasta firmas notariales. Pero eso no es obligatorio. Si el servicio está al día, solo necesitás los DNI de ambos, el número de contrato y una autorización firmada. Si te piden algo más, insistí: "Quiero hacer la transferencia según lo establecido por ENACOM". No hay multas por transferir, no hay penalidades, y no podés ser obligado a contratar un plan nuevo.
Y si el servicio es móvil? La regla es la misma. Transferir un número de celular no requiere cambiar el chip. Solo cambia el nombre del titular en el sistema. Lo mismo pasa con líneas fijas, internet residencial o paquetes combinados. Lo que sí varía es el plazo: en algunos casos tardan 48 horas, en otros hasta 10 días. Pero si pasan más de 15 días sin respuesta, podés reclamar formalmente. No esperes a que te llamen. Sos vos quien tiene que seguir el paso.
Detrás de cada transferencia hay una historia: alguien que se muda a otro barrio, una familia que reorganiza gastos, un joven que toma el control de su propio contrato. Pero también hay trampas: empresas que cobran por "gestión" (aunque no sea legal), que pierden los papeles, o que te obligan a firmar un nuevo contrato con condiciones peores. Por eso, siempre guardá copias de todo: el formulario, el comprobante de envío, los correos, los números de ticket. Si algo sale mal, esos documentos son tu escudo.
En esta colección de artículos, encontrás guías reales de personas que ya pasaron por esto. Algunas lograron transferir su servicio en menos de una semana. Otras tuvieron que pelear con call centers durante meses. Hay quienes descubrieron deudas ocultas de años, y otros que se ahorraron cientos de pesos por no renovar un plan innecesario. Todos ellos comparten lo que aprendieron: qué documentos pedir, qué decir cuando te dicen "no se puede", y cómo evitar que te cobren por algo que no usás. No se trata de ser técnico. Se trata de saber tus derechos antes de que te los quiten.