Alquiler de propiedades en Argentina: lo que realmente importa antes de firmar
El alquiler de propiedades, el proceso de rentar una vivienda o local comercial bajo un contrato legalmente vinculante. También conocido como arriendo, es una de las formas más comunes de acceder a una vivienda en Argentina, pero también una de las más riesgosas si no sabés qué buscar. No se trata solo de pagar mensualmente y tener un techo. Es un vínculo con obligaciones, derechos y trampas que muchos no ven hasta que ya es tarde.
Detrás de cada contrato de alquiler, el documento legal que define las condiciones entre propietario e inquilino según la ley 23.091 y la ley 27.551 hay cláusulas que pueden costarte miles de pesos. Algunas son legales, otras son abusivas y muchas están escondidas en letras pequeñas. Saber qué es ilegal —como cobrar garantías adicionales, exigir meses de adelanto sin justificación o imponer multas desproporcionadas— te salva de perder dinero y tu estabilidad. Y no es solo el contrato: el derecho inquilino, el conjunto de protecciones legales que garantizan la estabilidad y dignidad de quienes alquilamos incluye el derecho a rescindir sin pagar de más, a exigir reparaciones urgentes y a no ser desalojado por capricho.
La realidad es que en Argentina, el alquiler no es un trámite, es una batalla. La inflación, los cambios en el CER, los precios que suben cada mes y los propietarios que no entienden que el inquilino no es un proveedor, sino un cliente con derechos, hacen que cada firma sea un acto de valentía. Por eso, las guías que encontrarás aquí no son teóricas: vienen de gente que ya pasó por el dolor de un contrato mal firmado, una garantía retenida sin razón o una reparación que nunca llegó. Vas a encontrar cómo detectar cláusulas que te perjudican, cómo pedir una devolución justa al salir, qué hacer si el inmueble tiene humedad o problemas estructurales, y cómo evitar que te cobren por algo que no es tu culpa.
Lo que vas a leer no es un manual de derecho. Es una guía de supervivencia. Porque en el alquiler de propiedades, el que sabe, no paga de más. Y el que no sabe, termina perdiendo el dinero, la tranquilidad y hasta la casa.