Cambiar proveedor internet: cómo hacerlo sin perder conexión ni pagar de más
Al cambiar proveedor internet, el proceso de mudar tu servicio de conexión a redes de telecomunicaciones de una empresa a otra. También conocido como mudanza de internet, es una decisión común cuando los precios suben, la velocidad baja o el servicio se vuelve insoportable. En Argentina, donde muchas zonas tienen solo uno o dos proveedores reales, no es fácil salir sin perder conexión o pagar multas ocultas. Pero sí es posible, y sin tener que vivir días sin internet.
Lo primero que debes revisar es tu contrato internet, el acuerdo legal que vincula tu nombre con el proveedor actual y define plazos, condiciones y penalidades. Muchos piensan que si ya pasó un año, pueden salir sin pagar nada. No siempre es cierto. Algunos contratos tienen cláusulas de permanencia de 12, 18 o incluso 24 meses, y salir antes puede costarte hasta el 80% del valor de la promoción que te dieron al iniciar. Revisa tu factura o el contrato físico: si no lo tenés, llamá al servicio al cliente y pedí una copia. No te conformes con un "sí, podés salir" sin saber cuánto te van a cobrar.
Después, fijate en la fibra óptica, la tecnología que ofrece las conexiones más rápidas y estables en la mayoría de las ciudades argentinas. No todos los proveedores la ofrecen en tu barrio, y algunos venden ADSL como si fuera fibra. Preguntá directamente: "¿Usan fibra óptica hasta mi puerta?". Si la respuesta es no, o no saben, buscá otro. La fibra no solo es más rápida, también es más estable en días de lluvia o alta demanda. Y si tu proveedor actual te dice que no hay fibra en tu zona, probá con otro: muchas veces, una empresa nueva se instala justo al lado de la tuya y no lo sabés.
El proceso real de cambiar no es tan complicado. Primero, elegí tu nuevo proveedor, pedí la instalación con fecha y horario. Luego, avisá al actual que querés dar de baja. No lo hagas antes de tener el nuevo listo, o te quedarás sin internet por días. El nuevo proveedor suele encargarse de todo: coordinar la baja, trasladar la línea, instalar el equipo. Solo tenés que estar en casa cuando vengan. Y no pagués por equipos que ya tenés: si tu módem o router funciona bien, preguntá si podés usarlo. Muchos proveedores te cobran alquiler mensual por uno que vale menos de 50 pesos.
Y no te olvides del corte de conexión, el momento en que tu servicio actual se desconecta y el nuevo aún no arranca. Es el punto crítico. Si el nuevo te dice que lo hacen en 48 horas, pedí que lo programen para un viernes por la tarde, no un lunes por la mañana. Así tenés el fin de semana para probarlo, ajustar el Wi-Fi, y si algo falla, no estás sin internet en medio de la semana.
Lo que nadie te dice es que cambiar de proveedor no es solo un trámite técnico. Es un acto de poder. Cada vez que lo hacés, le mandás un mensaje al mercado: "No me voy a dejar engañar". Y eso, con el tiempo, hace que los precios bajen, que la calidad suba, y que vos tengas más opciones. No esperes a que te ofrezcan algo mejor. Andá a buscarlo. Y cuando lo encuentres, no te quedes con miedo. Hacelo bien, y no volverás a sufrir por una mala conexión.
Abajo encontrás artículos que te ayudan a entender qué contratos evitar, cómo leer tu factura, qué tecnologías realmente valen la pena, y cómo no caer en las trampas que muchos proveedores usan para quedarse contigo aunque no les gustes.