Alfredo Palacios – “Las Islas Malvinas, Archipiélago Argentino”

11061205_1653379224885955_1930223923444748777_n“…Queria hacer silencio, pero, no habrá silencio mientras el archipiélago se encuentre en poder del extranjero…” Alfredo L Palacios.

Las Islas Malvinas, Archipiélago Argentino

Proyecto del Senador Socialista, Alfredo Palacios, convertido en ley N° 11904, el 26 de Septiembre de 1934.-

Senado de la Nación Argentina, Sesión 21 de Septiembre de 1934.

El Senado y la Cámara de Diputados, etc.

Articulo 1º: Siendo necesario que todos los habitantes de la República sepan que Las Islas Malvinas son Argentinas y que Gran Bretaña, sin titulo de soberanía, se apoderó de ellas por un abuso de la fuerza; encomiendase a la Comisión Protectora de Bibliotecas Populares, la publicación oficial de la obra de Paul Groussac “Les Ites Malovines”, hasta ahora inédita en español.

Art 2º: La edición ordenada contendrá fielmente el texto, las notas y los documentos que figuran en el original francés (edic. 1910)

Art 3º: El Presidente de la Comisión Protectora de Bibliotecas Populares, traducirá al español el citado libro y a la vez, sintetizará su contenido sustancial, en un compendio, que se imprimirá por separado.

Art 4º: De cada uno de esos volúmenes se harán ediciones populares, que la Comisión distribuirá, gratuitamente, entre las bibliotecas del país y del exterior, así como entre las instituciones con las que se mantenga el canje internacional. De la edición del compendio, se hará una tirada especial, destinadas a los institutos de enseñanza de la Nación.

Art 5º: El Poder Ejecutivo entregará, de Rentas Generales, a la Comisión Protectora de Bibliotecas, a los fines del cumplimiento de esta ley hasta la suma de treinta mil pesos moneda nacional.

Art 6º: Comuníquese al Poder Ejecutivo.

Alfredo L Palacios

LA JURIDISCION ARGENTINA EN EL ARCHIPIELAGO (*)

Sr. Palacios: Pido la palabra

Mi propósito al presentar este proyecto es, en primer termino, como lo expreso en su texto, en el difundir en el pueblo el conocimiento de derecho argentino a la soberanía de las Malvinas. Han de perdonarme los señores senadores, si mi exposición no es breve.

I – Toma de posesión pública y solemne, en 1820.

En la costa patagónica fue ejercida la jurisdicción argentina antes de terminar la guerra de la Independencia, realizándose actos de dominio en 1811 y 1815. En 1817 el gobierno manda en la nave de guerra 25 de Mayo, un destacamento militar. En 1820 el coronel Daniel Jewit, comandante de nuestra fragata Heroína, toma posesión publica y solemne, con salvas de veintiún cañonazos, del archipiélago, en nombre del gobierno de Buenos Aires y en presencia del celebre navegante ingles James Weddell, que hacia escala en Las Malvinas durante su primer viaje antártico y recuerda este hecho en su “Voyage towards the South Pole”, publicado en 1825.
Cuando Jewit llego a Soledad, según refiere Vernet en su informe, redactado por Valentín Alsina, había en aquel puerto y en las adyacencias más de cincuenta buques ingleses y norteamericanos, que se ocupaban en la pesca de anfibios, y cuyos tripulantes mataban el ganado de las islas llevado allí por los españoles. El oficial de nuestra marina, con toda cortesía, paso aviso a los comandantes de los buques extranjeros, para que lo transmitieran a sus gobiernos, de la toma de posesión del archipiélago, en nombre de la República, así como de la prohibición de pescar en las islas y de matar sus ganados, bajo pena de detención y de remisión de los infractores a Buenos Aires, donde seria juzgados.
Aparece en “El Argos” del 10 de Noviembre de 1821, el extracto siguiente del Redactor de Cádiz, de Agosto de 1821:
“El coronel Jewit, de la marina de las Provincia Unidas de Sud America y comandante de la fragata Heroína, en circular de fecha 9 de Noviembre de 1920, en el puerto de la Soledad, previene haber tomado, el 6, posesión de las islas Malvinas de dichas provincias”.
En 1823, el gobierno nombro a don Pablo Areguati, gobernador de Las Malvinas. En el mismo año, don Jorge Pacheco y don Luis Vernet, obtuvieron el derecho a la pesca de anfibios y a los ganados de la isla oriental del archipiélago, así como a treinta leguas de tierra. Salió una expedición compuesta de los bergantines Fenwick y Antelope y la goleta Rafaela, todos bajo la dirección de don Roberto Schofield, expedición que desgraciadamente fracasó.

II – La actividad incansable de Vernet.

En 1826, Vernet, audaz y emprendedor, preparó otra expedición, sufriendo mil contrariedades y vicisitudes. Se propuso realizar una seria colonización que afirmara sus ensayos en la agricultura y echara los cimientos de la pesca nacional, lo que seria origen de una marina mercante, y con tal propósito pidió al gobierno no solo la propiedad de tierras, sino también el goce exclusivo de la pesca para la Colonia. La empresa era beneficiosa para la República, y de ahí el decreto de 5 de Enero de 1828, que otorgó a Vernet la propiedad de las islas de Staterland y de la Soledad (deduciendo la concesión hecha en 1823 a Jorge Pacheco y la reserva del gobierno de diez leguas cuadradas en la bahía de San Carlos).
El decreto otorgo una entera libertad de contribuciones por veinte años, y por igual tiempo, la pesca exclusiva en todas Las Malvinas y en la costa del continente al sur del Rio Negro, con la obligación de parte del concesionario, de establecer dentro de los tres años una colonia. Vernet puso manos a la obra con interés; celebro contratos en Norteamérica y en Europa para llevar familias y adquirir buques; y de las pampas de Buenos Aires, fueron gauchos para cuidar el ganado. Pero los pescadores extranjeros, a pesar del acto de soberanía ejercido por la República, en 1820, hacían una competencia desleal, matando anfibios en las islas en forma perniciosa, aun en la época de la parición, con lo que se amenazaba, seriamente, la existencia de la colonia.
Vernet pidió, entonces, que se le invistiera el carácter de comandante político y militar, con plenos poderes sobre el territorio, y se le enviara un buque de guerra y el armamento necesario para hacer respetar las ordenes del gobierno, a lo que este accedió, dictando el decreto de 10 de Junio de 1829. Vernet se estableció en Puerto Luis, con su esposa, nacida en Buenos Aires. Dice Groussac, que un oficial de la marina inglesa ha dejado del home lejano, un croquis agradable y sugestivo, que no se parece, por cierto, al nido de filibusteros imaginados por los merodeadores yanquis, sin duda, después de su propia conducta.
En efecto, Fitz Roy, en Narrative, II, pagina 266, dice, reproduciendo la carta de un compañero suyo: “The governor, Louis Vernet, receivet me with codiality. He possesses much information and speaks several languages. His house is long and low, of one story, with very thick walls of stones. I found in it good library of Spanish, german and English works. A livery conversation passed at dinner, the party consisting of Mr, Vernet and his wife. Mr. Brisbane and others in the evening we had music and dancing. In the room was a grand piano – forte; Mr. Vernet, a Buenos Ayrean lady, gave us some excellent singing, which sounded not a little strange at the Falkland isles, where we expected to fund only a few sealers”. Traducido seria así: “El gobernador, Luis Vernet, me recibió cordialmente. Tiene mucha ilustración y habla varios idiomas. Su casa es larga y baja, de un solo piso y paredes muy gruesas, de piedra. Encontré allí una buena biblioteca de obras españolas, alemanas e inglesas. Durante la comida se sostuvo animada conversación en que tomaban parte el Sr. Vernet y su esposa, el Sr. Brisbane y otros; por la noche hubo música y baile; en la habitación había un gran piano; la señora de Vernet, una bonaerense, nos dejo oír su excelente voz, que sonaba no poco a extraño en las Malvinas, donde solo esperábamos encontrar algunos loberos.

III – El Gobierno Argentino nombra comandante político y militar de Las Malvinas.-

El decreto del 10 de Junio de 1829, se publico en el Registro Oficial y su texto expresaba: “Cuando por la gloriosa revolución del 25 de Mayo de 1810, se separaron estas provincias de la dominación de la metrópoli, España tenia una posesión material de las Islas Malvinas y de todas las demás que rodean el cabo de Hornos, incluso la que se conoce bajo la denominación de Tierra del Fuego, hallándose justificada aquella posesión por el derecho de primer ocupante, por el consentimiento de las principales potencias marítimas de Europa y por la adyacencia de estas islas al continente que formaba el Virreinato de Buenos Aires, de cuyo gobierno dependían”.
“Por esta razón, agregaba el decreto, habiendo entrado el gobierno de la República en la sucesión de todos los derechos que tenia sobre estas provincias, la antigua metrópoli, y de que gozaban sus virreyes, ha seguido ejerciendo actos de dominio en dichas islas, sus puertos y costas, a pesar de que las circunstancias no han permitido hasta ahora dar a aquella parte del territorio de la República la atención y cuidado que su importancia exige; pero siendo necesario no demorar por más tiempo las medidas que pueden poner a cubierto los derechos de la República, haciéndola al mismo tiempo gozar de las ventajas que puedan dar los productos de aquellas islas y asegurando la protección debida a su población, el gobierno ha acordado y decreta: Articulo 1º: Las Islas Malvinas y las adyacentes al cabo de Hornos, en el mar Atlántico, serán regidas por un comandante político y militar, nombrado inmediatamente por el gobierno de la República. Art 2º: La residencia del comandante político y militar será en la isla de la Soledad y en ella se establecerá una batería bajo el pabellón de la República.
Art. 3º: El comandante político y militar hará observar por la población de dichas islas las leyes de la República y cuidará en sus costas de la ejecución de los reglamentos sobre pesca de anfibios”.
El decreto estaba firmado por Rodríguez y Salvador María del Carril.

IV – Vernet, funcionario de la República, vela por el cumplimiento de las leyes Vernet, inmediatamente después de entrar en posesión de su cargo, dirigió la siguiente circular a los capitanes de los buques extranjeros, circular que aparece en ingles en el numero 217, año V, de The British Packer and Argentine New, de fecha Octubre 16 de 1830, y que en español dice así: “El que subscribe, gobernador de las Islas Malvinas, Tierra de Fuego y adyacencias, en cumplimiento de su deber y de lo expresado en el decreto dado por el gobierno de Buenos Aires, el 10 de Junio de 1829, para vigilar el cumplimiento de las leyes sobre pesca y del que se le adjunta una traducción, informa a usted por la presente, que la trasgresión a esas leyes no pasará desapercibida como hasta el presente. El infrascrito se congratula de que esta advertencia, dada a tiempo, a todos los capitanes de buques en las pesquerías, sobre cualquier parte de la costa bajo su jurisdicción, los inducirá a no repetir las infracciones, que los expondrá a convertirse en una presa legal de cualquier buque de guerra de la República o de otros que el suscripto considere conveniente armar, en el ejercicio de su autoridad, para el mejor cumplimiento de las leyes de la República.
“El subscripto proviene, además, a todas las personas sobre la prohibición de cazar o matar ganado en la Malvina oriental, porque ese ganado es de propiedad privada y por más inocente que pueda aparecer una accion así, de parte de aquellos que no conozcan esa circunstancia, ese mismo acto se convierte en criminal, de parte de aquellos que intencionalmente persistan en tales actos, haciéndolos susceptibles de los rigores de la ley, que se aplicará para esos casos. Por otra parte, aquellos que necesiten provisiones o bebidas podrán obtenerlas a precios moderados, dirigiéndose a la nueva colonia en la cabecera de Berkeley Sound, donde no se pagan derechos de puerto, no se fomenta la deserción de tripulantes y se presta toda clase de ayuda a aquellos que la necesiten, por intermedio de subscripto”. Firmado – Luis Vernet.

Vernet no era un empresario particular. Era el funcionario de la República que velaba por el cumplimiento de las leyes. Es interesante a este respecto la opinión de Julio Goebel, de la Universidad de Columbia, escritor norteamericano, autor del libro “The Struggle for the Falklnd Islands, del que me ocuparé más adelante y que fuè publicado en 1927.
Dice Goebel, de la circunstancia de que como concesionario exclusivo, estuviera Vernet interesado en el cumplimiento del decreto de pesca, nada estaba a su carácter oficial. Mas aun, la circunstancia de que en los últimos años se hubiera hecho caso omiso de las notificaciones de Jewit en 1820, exigía, imperiosamente, un procedimiento de esta índole, ya que el derecho de pesca o caza en aguas territoriales es asunto de soberanía cuando no median tratados.
Las notificaciones y amenazas no impidieron la pesca ilegal de anfibios en las costas de las Malvinas, pues los loberos despreciaron las advertencias de Vernet, razón por la que éste se decidió a proceder enérgicamente.
En Agosto de 1831 fueron apresadas tres goletas norteamericanas que se burlaban de las leyes argentinas: la Harriet, la Breakwater y la Superior. Cuando se instruía el sumario para ser elevado al gobierno de Buenos Aires, la Breakwater fugò. Los comandantes de la Harriet y de la Superior, Davison y Congar, respectivamente, aceptaron someterse a la decisión del gobierno, respecto a los buques y cargamento, reconociendo la infracción cometida. Davison se comprometió a responder en Buenos Aires por él y por Congar, cuyo buque quedó en libertad bajo condiciones, en el juicio que se tramitaría.
Es interesante leer el convenio firmado por Gilberto Davison, Esteban Congar y Luis Vernet, que aparece en el informe de este ultimo, dirigido al gobierno de Buenos Aires, el 10 de Agosto de 1832.-

(*) Fragmento del discurso pronunciado al fundamentar el proyecto.-

Las Islas Malvinas, Archipielago Argentino.- Alfredo L Palacios.
Editorial Claridad
1934