120 años del Congreso Constituyente del Partido Socialista.

Por: Juan Jose Taraborelli

1896 – 28 y 29 de Junio – 2016

120 años del Congreso Constituyente del Partido Socialista.-

Convocatoria al Congreso Constituyente:13529100_2063000943924177_326458463217333777_n

En los días 28 y 29 de Junio del corriente año, se reunirá en Buenos Aires el Congreso de los delegados del Partido Socialista para ocuparse de la organización del Partido y de cuestiones económicas cuya discusión sea de interés general e inmediato para la clase trabajadora.
La fórmula de adhesión a este Congreso es la misma adoptada por los congresos obreros internacionales que se celebran en Europa: en el terreno de la lucha de clases que sostiene el proletariado para llegar a su emancipación, reconocer la necesidad de la acción política y de la organización gremial.
Son evidentes las ventajas que pasa la educación y la significación de los actos del Congreso resultarían de vuestra participación en él, con la que no haríais más que seguir la línea de conducta establecida por las más poderosas y bien organizadas sociedades gremiales del mundo.
La adhesión al Congreso no implica la adhesión al Partido. Vuestra sociedad será considerada como no formando parte del Partido, y vuestros delegados en el Congreso solo tendrán voz y voto en las cuestiones económicas, a menos que hagáis una declaración expresa de adhesión a nuestra organización política.
Si, como lo esperamos para bien de la causa del trabajo, resolvéis haceros representar en el próximo Congreso, podéis enviar a él un delegado por cada cien socios o fracción que no pase de cincuenta, los cuales deberán presentarse provistos de sus credenciales. Debéis además enviar a este Comité las proposiciones que a vuestro nombre hayan de ser presentadas al Congreso.
Salud y Solidaridad.

Por el Comité Ejecutivo
Juan B Justo.-

En el salón del Club Vorwarts en calle Rincòn 1141 de Capital Federal, los días 28 y 29 de Junio de 1896 se realiza el Congreso Constituyente del Partido Socialista, concurren al mismo, diez Agrupaciones Socialistas de Capital Federal ( Centro Socialista Obrero, Centro Carlos Marx, Centro Socialista de Barracas, Centro Socialista de Balvanera, Club Vorwarts, Centro Socialista de Pilar, Centro Socialista Universitario, Centro Socialista de San Bernardo, Grupo Les Eaux, Fascio dei Lavoratori), nueve del interior ( Centro Socialista de Tolosa, Centro Socialista de Quilmes, Centro Socialista de San Fernando y Tigre, Centro Socialista de San Antonio de Areco, Centro Socialista de Junín, Unión Obrero Social de Paraná, Club Vorwarts de Rosario, Centro Socialista de Tucumán, Centro Socialista de Córdoba) y quince Agrupaciones Gremiales ( Fomento Tipográfico, Sociedad de Artes Gráficas (Alemanes), Sociedad de Artes Gràficas (Franceses), Sociedad de Talabarteros, Sociedad de Constructores de Carros y Carruajes, Sociedad de Hojalateros, Sociedad de Bronceros, Sociedad de Mecánicos, Sociedad de Toneleros, Sociedad de Curtidores, Cooperativa de Tolosa, Sociedad de Vidrieros, Sociedad de Fideeros, Sociedad de Carpinteros, Sociedad Conductores de Tráfico).
Juan B Justo redacta la Declaración de Principios y el Estatuto, siendo el Programa Mínimo redactado por Esteban Jiménez.
En su discurso inaugural el 28 de Junio, Juan B Justo dice “…Lo que se había propuesto este Comité era caracterizar el Partido Socialista Obrero en su doble faz de movimiento de clase, y de movimiento económico. El Partido Socialista es ante todo el partido de los trabajadores, de los proletarios, de los que no tienen nada más que su fuerza de trabajo; las puertas del Partido están sin embargo abiertas de par en par para los individuos de otras clases que quisieran entrar, subordinando sus intereses a los de la clase proletaria. Lo que es importante es patentizar nuestra independencia de todo interés capitalista o pequeño burgués; sin creer por eso que en todos los casos y en todas las cuestiones sean opuestos a los nuestros. En la cuestión de la moneda, por ejemplo, el proletariado tiene los mismos intereses que el capitalismo avanzado e inteligente. Todo esto quiere decir que nuestro movimiento es ante todo económico. No somos ideólogos que luchan por vagas aspiraciones de justicia, o de libertad; queremos en primer término el mejoramiento económico, y sabemos que así conseguimos lo demás por añadidura.
En el proyecto de Estatutos, el Comité ha acentuado el carácter igualitario y democrático del Partido; dentro de éste no puede haber menores de edad, todos somos conscientes, todos somos responsables. Por eso se establecen el voto general, la consulta directa a la opinión toda del Partido, en las cuestiones importantes. Sin creer que en este país se debiera pedir ya para las mujeres el derecho de voto, el proyecto de Estatutos satisfacía en parte esta aspiración, mostrando que las mujeres son bienvenidas al seno de nuestro Partido, al darles el derecho de voto en todas las cuestiones internas. El proyecto respetaba también la opinión de los adherentes al Partido, limitándose a establecer entre ellos la coordinación de fuerzas, indispensable para la acción; en todo lo demás la opinión y la conducta de las agrupaciones estaban libres de cláusulas restrictivas.
Empezamos treinta años después que los partidos socialistas de Europa, y por lo mismo que empezamos tarde, debemos empezar mejor, aprovechando de toda la experiencia ya acumulada en el movimiento obrero universal. Poco haríamos si nos diéramos el mismo punto de partida que tuvieron las ideas socialistas de Europa. Para ver cómo ha evolucionado el movimiento obrero, lo mejor es comparar el de Inglaterra, Alemania y Bélgica. En la primera empezó como movimiento gremial, y así se conserva, siendo esto una de las causas de su estancamiento y de su atraso; en Alemania predominó el carácter político del movimiento, y en esa forma ha adquirido su gran desarrollo; en Bélgica, donde empezó después, al carácter gremial y político, se agrega desde un principio el elemento cooperativo, y en esta forma llega a adquirir una importancia relativa mayor que en cualquiera otra parte. Debemos buscar nuestro modelo en la forma más recientemente adoptada por el movimiento obrero, y las ideas socialistas, en este país virgen de ideas, tomarán así una importancia principal, si no decisiva. Notemos que insignificante como es nuestro partido, es el único que representa en el país ideas positivas de política y de gobierno.
Adoptemos sin titubear todo lo que sea ciencia; y seremos revolucionarios, por la verdad que sostenemos, y por la fuerza que nos da la unión, muy distintos de esos falsos revolucionarios, plaga de los países sudamericanos, que sólo quieren trastornar lo existente, sin ser capaces de poner en su lugar nada mejor.
En cuanto a programa, la poca educación política del pueblo argentino nos obliga a ser modestos, y presentar sólo las reformas más comprensibles para todos, y de realización más urgente y más fácil. Sin que por eso podamos limitarnos a cláusulas puramente económicas, o reglamentarias del trabajo, porque lo mismo que conocemos la base económica de todos los fenómenos sociales, sabemos la repercusión que sobre el estado económico tiene en los elementos de otro orden, sobre todo el estado intelectual del pueblo…”.-

DECLARACIÓN DE PRINCIPIOS

El Partido Socialista, representado por sus delegados reunidos en congreso, afirma:
Que la clase trabajadora es oprimida y explotada por la clase capitalista gobernante.
Que ésta, dueña como es de los medios de producción, y disponiendo de todas las fuerzas del estado para defender sus privilegios, se apropia la mayor parte de lo que producen los trabajadores y les deja sólo lo que necesitan para poder seguir sirviendo en la producción.
Que por eso, mientras una minoría de parásitos vive en el lujo y la holgazanería, los que trabajan están siempre en la inseguridad y en la escasez, y muy continuamente en la miseria.
Que en la República Argentina, a pesar de la gran extensión de tierra inexplotada, la apropiación individual de todo el suelo del país ha establecido de lleno las condiciones de la sociedad capitalista.
Que estas concesiones están agravadas por la ineptitud y rapacidad de la clase rica , y por la ignorancia del pueblo.
Que la clase rica mientras conserve su libertad de acción, no hará sino explotar cada día más a los trabajadores, en lo que la ayuden la aplicación de las máquinas y la concentración de la riqueza.
Que, por consiguiente, o la clase obrera permanece inerte y es cada día más esclavizada, o se levanta para defender desde ya sus intereses inmediatos y preparar su emancipación del yugo capitalista.
Que no sólo la existencia material de la clase trabajadora exige que ella entre en acción, sino también los altos principios de derecho y justicia, incompatibles con el actual orden de cosas.
Que la libertad económica, base de toda otra libertad, no será alcanzada mientras los trabajadores no sean dueños de los medios de producción.
Que la evolución económica determina la formación de organismos de producción y de cambio cada vez más grandes, en que grandes masas de trabajadores se habitúan a la división del trabajo y a la cooperación.
Que así, al mismo tiempo que se aleja para los trabajadores toda posibilidad de propiedad privada de sus medios de trabajo, se forman los elementos materiales y las ideas necesarias para substituir al actual régimen capitalista con una sociedad en que la propiedad de los medios de producción sea colectiva o social, en que cada uno sea dueño del producto de su trabajo, y a la anarquía económica y al bajo egoísmo de la actualidad sucedan una organización científica de la producción y una elevada moral social.
Que esta revolución, resistida por la clase privilegiada, puede ser llevada a cabo por la fuerza del proletariado organizado.
Que mientras la burguesía respete los actuales derechos políticos y los amplíe por medio del sufragio universal, el uso de estos derechos y la organización de resistencia de la clase trabajadora serán los medios de agitación, propaganda y mejoramiento que servirán para preparar esa fuerza.
Que por este camino el proletariado podrá llegar al poder político, constituirá esa fuerza, y se formará una conciencia de clase, que le servirán para practicar con resultado otro método de acción cuando las circunstancias lo hagan conveniente (*).
(*) Este párrafo fue suprimido en el Segundo Congreso, en el año 1898.

Por tanto:
El Partido Socialista llama al pueblo trabajador a alistarse en sus filas de partido de clase, y desarrollar sus fuerzas y preparar su emancipación sosteniendo el siguiente programa mínimo:

PROGRAMA MINIMO

1- Jornada de ocho horas para los adultos, de 6 para los jóvenes de 14 a 18 años y prohibición del trabajo industrial de los menores de 14 años. Descanso obligatorio de 36 horas continuas por semana.
2- A igualdad de producción, igualdad de retribución para los obreros de ambos sexos.
3- Reglamentación higiénica del trabajo industrial, limitación del trabajo nocturno a los casos indispensables, prohibición del trabajo de las mujeres en lo que haga peligrar la maternidad y ataque la moralidad.
4- Creación de comisiones inspectoras de las fábricas y de las habitaciones, nombradas por los obreros y pagadas por el Estado.
5- Creación de tribunales, nombrados mitad por los obreros y mitad por los patrones, para solucionar las diferencias entre unos y otros.
6- Responsabilidad de los patrones en los accidentes del trabajo.
7- Abolición de los impuestos indirectos, y especialmente los de consumo y de aduana.
8- Impuesto directo y progresivo sobre la renta.
9- Extinción gradual del papel moneda y, en general, todas las medidas tendientes a valorizarlo y a darle un valor estable.
10- Reconocimiento legal de las asociaciones obreras.
11- Supresión de todo fomento artificial de la inmigración.
12- Abolición de las leyes de conchavo, vagancia, etc..
13- Instrucción laica y obligatoria para todos los niños hasta 14 años, estando a cargo del Estado, en los casos en que sea necesario, la manutención de los educandos.
14- Sufragio universal para todas las elecciones nacionales, provinciales y municipales. Voto secreto.
15- Autonomía municipal.
16- Jurados elegidos por el pueblo para toda clase de delitos.
17- Separación de la Iglesia y el Estado. Supresión de las prerrogativas del clero y devolución al Estado de los bienes cedidos por éste al clero.
18- Supresión del ejército permanente y armamento general del pueblo.
19- Revocabilidad de los representantes electos, en caso de no cumplir el mandato de sus electores.
20- Abolición de la pena de muerte.
21- Reconocimiento de los derechos de ciudadanos a los extranjeros que tengan un año de residencia en el país.

El 5 de Julio de 1896 se conforma el Comité Ejecutivo Nacional (Secretario General: Antonio Piñero, Secretario de exterior: Hipólito Curet, Secretario de actas: Lucio Baldovino, Tesorero: José A. Lebrón, Vocales: José Ingenieros, Miguel Pizza, Juan Schaeffer, Suplentes: Francisco Cuneo, Santiago Feldmann, Juan Toulousse).-
JJT.-