Sebastián Edwards: “Ninguna experiencia populista terminó bien”

Por IEco – Clarin

En las charlas de FIEL, el economista chileno caracterizó hoy las políticas económicas que asimilan la Venezuela de Hugo Chávez a la Argentina de los últimos años.

“Las experiencias de países que financiaron el déficit imprimiendo dinero, que establecieron controles de cambio y permitieron una discrepancia entre el dólar oficial y el de equilibro, que tenían reservas internacionales en baja, siempre terminaron mal. No hay ninguno en la historia del mundo que terminó bien, aunque los premios Nobel digan que sí”.

Con continuas referencias a la evolución reciente de la economía argentina, el profesor de Economía Internacional de la Universidad de California (UCLA) Sebastián Edwards explicó en las charlas organizadas hoy por FIEL las claves que permiten distinguir si un país latinoamericano está en el ciclo “populista” o en el “ciclo virtuoso de crecimiento”.

En la definición de Edwards, el ciclo populista arranca siempre con la llegada del “líder carismático” tras una fuerte crisis provocada por políticas fallidas de austeridad: “El líder tiene una  retórica incendiaria y divide al mundo entre ellos, donde entran el FMI, los imperios, las empresas y los banqueros, y nosotros, que engloba a los nacionales, los pobres y los sufrientes”.

De acuerdo con Edwards, Hugo Chávez, en Venezuela; y los Kirchner, en Argentina; siguieron al pie de la letra el manual del gobierno populista: aumentaron la demanda agregada con la emisión de dinero, permitieron un déficit fiscal elevado, y mantuvieron un tipo de cambio controlado. “Después de la austeridad, esta política genera un efecto beneficioso bastante rápido”.

El problema para Edwards viene con la siguiente fase del ciclo, la que viene después de que los ingresos hayan subido, de que los salarios hayan mejorado y de que el empleo haya aumentado. “Después de todo eso las Reservas internacionales se acaban y vuelven los controles, el mercado negro, la escasez y la trampa”.

Según Edwards, la crisis de caída de salarios y aumento del desempleo que sería la última fase de su ciclo populista todavía puede evitarse en Argentina. “Si se hicieran las cosas bien, hay espacio para tener financiamiento externo y rectificar las políticas e incluso entrar en el círculo virtuoso”.

Hacer las cosas bien es, para Edwards, reconocer el ciclo populista y tratar de modificarlo, establecer un tipo de cambio dual con un calendario para unificarlo, terminar con distorsiones impositivas en la actividad agrícola y financiera, y liberalizar las importaciones, entre otras medidas.